23 de marzo de 2010

En la calle de la Feria


Ay, aquella ventanita
de la calle de la Feria,
donde se asoma la niña
de cutis azul y ojeras,
la niña que mira triste
y esta enferma…

Siempre cuando pasa el palio
verde de la Macarena
se para ante la ventana,
y como es la calle estrecha
Saca su brazo de luna
y acerca el palio y lo besa…
Y en el terciopelo verde
Sus labios de rosa seca
dejan temblando un suspiro
junto a los flecos de seda:
-¡Tu que pasas, Esperanza,
sáname, que estoy enferma!

Y se cierran los cristales,
y la procesión se aleja,
y en el bordado del palio
una flor más centellea,
como los ojos con fiebre
de la niña azul enferma…
***
Un año más, Viernes Santo.
Ya vuelve la Macarena.
Ya está junto a la ventana
Buscando su beso de seda.
Por detrás de los cristales
Se asoma la niña enferma…
Pero no sale, le daña
la brisa del alba fresca,
y tras la ventana llora
más azul cutis y ojeras…
En el palio tembloroso,
que en el cristal se refleja,
ponen un beso sus labios
cárdenos de rosas secas:
-¡Tu que pasas, Esperanza,
sáname, que estoy enferma!

Y se pega a los cristales
su piel de cristal con venas,
y hay un sollozo en el alba
mientras la Virgen se aleja…

***

Un año más. Viernes Santo.
¡Ya no pases, Macarena!
¡Ya no te espera la niña
azul en la calle Feria!
No hay nadie tras los cristales,
nadie en la ventana ciega,
nadie que te ponga un beso…
¡Ya no pases, Macarena!
Que si al pasar, tus reflejos
en la ventana se espejan,
se quebraran los cristales
de desilusión y pena,
como se quebró la vida
de la niña azul enferma…
Ya no hay nadie en la ventana.
¡No pases ya, Macarena!

- Deja que pase, que pase…
(cantó en el alba una estrella).
“Ella aquí no es Esperanza,
ni yo aquí soy rosa seca.
Ella es toda posesión
y yo rosa fresca, fresca…
Que pase, si en mi ventana
Se copia el palio, no temas,
Me asomaré a mis cristales
Para besarlo, hecha estrella,
Y se quebrarán de gozo
como un aplauso en la fiesta…”

***

Viernes Santo. Madrugada.
¡Pasa, pasa, Macarena!




Del libro del Padre Cué. !Como llora Sevilla!

14 de marzo de 2010

Francisco Palomares del Pino, mi abuelo.

Francisco Palomares del Pino, Llamado El “Marino”nació en Sevilla en 1874. Capitán de corbeta, torero, coleccionista, poeta, humorista, autor teatral, voluntario en la Guerra Europea de 1914(Medalla Militar en Verdún, Legión de Honor en Iprés), Hijo del Fundador en Sevilla de la Iglesia Española Reformada Episcopal, fue uno de los tipos más humanos y populares de su tiempo. Los sevillanos y su alcalde Conde de Halcón, los malagueños, los madrileños, Lerroux, Azaña, Alfonso XIII y gentes de todos sus puertos que tocó su corbeta, gozaron con el ingenio de este andaluz desbordante. “Toda mi fortuna me la he gastado en reírme” confeso a E.Zamacois. Pero no tratamos de un superficial; por Real Orden del 17-XII-1922, le fue concedida la Cruz de Beneficencia y fundó en Sevilla el periódico “El País”del Partido Republicano Federal. Su talante liberal y el éxito de sus diecinueve obras teatrales (quedan 6 inéditas) llevaron al teatro sevillano del Duque al mismo Rey para asistir al estreno de Sangre Española, “zarzuela en homenaje al ejercito que ha luchado en África”. El monarca lo llamo al palco: “Y tras este triunfo como autor, ¿Qué va a hacer? Palomares respondió: “Yo, por ahora, pensaba hacerme un traje en El Águila”. Cuenta Risquel (“Dígame”) que Alfonso XIII rió la respuesta y…se sorprendió cuando el dramaturgo se llevo su chistera por error. Una vez devuelta, recibió el regio regalo de una pitillera de plata. Palomares persistió en un republicanismo respetuoso.
En Septiembre de 1912, “el valiente Palomares- que debuta en Vista Alegre después de cruzar los mares”( que cantaban los sevillanos que a Madrid se trasladaron para verlo), de manos de Corchaito, tomó la alternativa, y el 5 de Julio de 1914, en cartel con Lagartijo Chico y también Corchaito, torea la primera corrida nocturna inaugurando “la magnifica iluminación eléctrica” en la Plaza de la Maestranza sevillana. Como el riesgo del marino y del torero eran una pieza con su sentido del humor, Palomares mismo hizo la crónica de su alternativa con unos versos que recrean la “Canción del pirata” de Espronceda: Ello fue en “A, C y T, revista mundial de primera necesidad” que era la delicia de la Sevilla de comienzos de siglo y que él fundó.
El periodista Núñez de Herrera- “Estampas de Sevilla”-, describe la casa de Palomares en la calle Castellar como un mundo increíble en el que el señorío del arte se alía con la sorpresa del esperpento y el humor. Antiguas armas, mosaicos romanos, yolas, patines de flotación, condecoraciones y diplomas, un pendón del Santo Oficio, sellos y grillos carcelarios de la Inquisición, pergaminos, ediciones curiosas, un tomo de la primera edición de “Las siete partidas”, tablas del siglo XVI, motores extraños… Y él, en la puerta, con su sombrero de ala ancha diciendo:- ¡Pasa hermano, estás en tu casa! Desde esta casa se llegaba al despacho del alcalde Halcón: “Vengo a que me diga usía si, entre los guardias al servicio de usía, hay alguno que quiera suicidarse”. El Conde conocía a “El Marino”: ¿Qué diablura nueva se te ha ocurrido Palomares? “Necesito un guardia cansado de la vida por cobrar esa miseria que les damos. He inventado un aparato para volar, quiero un piloto que lo ensaye”. Aquel pretendido invento, descrito por él como basado en el vuelo de las aves volátiles, no del “Ave María, que solo reza”, jamás existió, sino para alegría de los amigos, Se llamó el “micoplano”. Pero el empeño más bello de su vida fue la “Escuela Náutica Flotante, de su barco “Príncipe de Asturias” que él compró y consiguió fuera realmente tal escuela de singladuras famosas, con tripulantes y alumnos perfectamente disciplinados que el capitán Palomares preparó en Náutica. Enfermo, arruinado y empecinado en su risa, “El Marino” terminó su vida en 1941.

Trascrito de la Enciclopedia de Andalucia.